Mayo 2012

Esta me animo a decir que es la última.

Creo que ya han tenido suficiente.


Vivo en la ciudad que nadie soñó,

nunca se organizó porque no es producto,

nunca hubo un colectivo imaginario para ella,

por eso hay un pobre y un rico en la misma vereda,

por eso, o por que el sistema se cansa de vendernos humo.


Yo me compro un poco de su humo. 

Me lo traigo a casa

lo miro, lo investigo a ver si le encuentro la veta

quizás un día me cole, me suba, me meta,

quizás desaparezca investigando dentro suyo,

hubo tantos que siguen desapareciéndose,

 quizás desaparezca...


Quizás la ciudad que no se piensa ni un poco

un día me toque la puerta,

quizás la encuentre dormida,

tal vez descubra la clave del éxito

imaginarme aplaudido, celebrado

reconocido entorno a otros poetas...


No te puedo mentir a vos, 

no me interesa.


Vengo a ser un hallador de ahora enajenado

miro a los ojos 

para descubrir la verdad del otro,

encuentro que la verdad 

pasa siempre por otro lado,

y la realidad, 

pasa a mil arriba de un camello

y la noche, que hoy me atemoriza,

es la que antes cruzaba pirateando.


Quizás la ciudad me embarace, 

quizás me de otro hijo,

otro nombre en el que al hacer las cosas bien

así me vuelva a encontrar 

inocente

y aplaudido entre los otros,


los que con su bolsa de humo 

andan fraguando el abismo,

no me quiero escapar, 

pero es tan lindo el escapismo...


Antes, cuando miraba mi ciudad, 

veía el sueño ajeno hecho mío,

antes, cuando soñar era posible, 

viviendo con vos esa nostalgia linda,

ese domingo de encender el fuego, 

jugando a la familia,

recibiendo las visitas que molestan,

porque en la misma pieza se encuentran el molesto y el bienvenido,

y la noche, llega como un páramo, un oasis.


Necesitan descanso mis pies que están errando,

necesitan amor mis hombros

con sus pequeños lunares

necesitan silbar al perro y que el perro venga,

así, como sueño de ciudad dormida,


como crece el odio, 

como un enredadera por la vida.


Quizás la ciudad me haga feliz cuando la vea,

quizás un día la vea a ella.


Quizás un día, exista,

(y existía)


quizás un día, sea.


Me cuido de entenderme en este análisis,

hoy, me rompe la cabeza sostenerme,

miro mi rompecabezas,

miro tu reloj,

y diseño una falta de ortografía

para que me corrijas,

a vos que te gusta buscarme los defectos,

a mí, que la ciudad me queda chica.


No sé por dónde iré sin este sitio,

lo beso, como tengo que besar a lo que amo,

lo saludo, no hay deudas con él,

lo suelto en esta urbe que no me haya,

desenvuelto en esta letra, de Coré.


Así, al rayo del sol del mediodía,

se termina todoloquetengoo,

de zapatos.

Con el pelo hacia atrás

diciéndome

que es cierto


que se cae,


con las manos decididas a entregártelo,

porque fue tuyo

durante todo este mientras tanto.


Es necesario para mí bendecirlo,

y es necesario para vos encontrarlo.


Hay detalles, hay belleza,

suficiente amor del hombre,

que ha decidido encontrarlo.


Adios amigo mío.

De acá también me voy.



Comentarios

Entradas populares de este blog

quédate.

PV

3639