PV

 Para vos,

para tus manos de dedos finitos,

para tu espalda de cansancios viejos,

para tu canción de nota malherida,

para tu música, que suena aún llenando el silencio;


para tu baile, para tu dibujo,

para tu corazón; escudo de dardos que el milenio trajo,

para tu voz que es calma en este cuerpo roto,

para tu gato, que era el huracán del orden,

para tu trabajo, que es producto de tanta inteligencia.


Para vos,

para tus indecisiones y tus inseguridades,

para tu amor, que es lo que fija mi rumbo,

para las estrellas y el té, que es de la noche,

infusión de paz que busca engrandecernos.


Para vos.

Para vos solamente.

Quiero calma, quiero paz, y que sea ahora.

Para ya. No para después, para ahora,

ansiedades que desguazan fuselajes

en cuentos que empecé a contarte ayer recién.


Para vos.

Para tu oído atento, y tus ojos diseñadores,

para el detalle de tu piel, para el recuerdo,

para tu mirada que se pierde a veces,

mientras tanto yo, paso días con tormentas.


Para vos.

Para mí silencio de memoria ruin,

para mí, para sanarme el alma y dártela bailando

para mí, porque tiene más sentido tu presencia,

para mí, vacío de odio, libre de violencia.


Para vos.

Porque te elijo así, aunque estés triste,

para tu alegría que es carnaval de mi cabeza,

para tu sonrisa que es misal y ceremonia,

para el chiste malo que siempre contamos

para el momento ese de encontrarnos siempre...


Para vos.

Para tu corazón que busca el cuento de las buenas noches,

para tu cuerpo que anhela mi remanso pronto,

para tu bosque que brota de a poco entre cenizas,

para tus micelios que alimentan todo lo que aún no llega.


Para vos.

Un mundo sin acoso, sin abuso, sin malas palabras,

un mundo con la risa, el juego y la poesía,

un mundo con tus manos tomadas de las mías,

haciendo que al temor le duela presentarsenos.


Para vos.

Solamente para vos me queda pista.

Date por segura de tu hermosa forma,

date por completa en mi sobrio día,

date por amada como nunca fuiste,

date por ganada la batalla esta.


Para vos.

Porque, en definitiva.

Nos elegimos en los mejores momentos del mal plan,

y seguimos aturdiendo la razón

que el corazón atesora.


Y debe ser,

que nos encontramos haciendo

nuestra mejor versión.

Parece que hablamos solos

como si leyéramos un poema.


Sobre un cuento ajeno,

un puente invisible que me lleva

a darte el mejor beso que me quede.






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