quédate.
la lluvia de cristal precipitada
tu azul de pantalón
tu mechón claro
el borde de la flor
desarreglada
de curva en cada rasgo
de tu mirada clara
leyendo un cuento así
tan merecido
que el humo sube al ras
al epicentro
y todo magnetismo natural
toda palabra
toda caricia que hace bien
se animaliza
se torna a las fantásticas torsiones
de un todo cultural
que arroja vida
y nutre por reflejo lo abismal
del miedo que guardaban
nuestras voces
quién sos?
quizás así?
si de repente?
si seda lila, azul o verde musgo
o todo en una puerta de aeropuerto
o enojo y lo parcial de tu sonrisa
de día y en la lluvia
te suspiro
y huelo de mi manos
de mi cuello
de casi un temporal de agua bendita
me rompo,
me arreglo, me recreo
me río de puchito y de florcitas...
entonces viene el centro de la obra
sos vos haciendo vos lo todo tuyo
a tramos de admirarte
de decirte
que bueno
que no se haga
de chamuyo
si todo es de verdad,
aún esta hora,
y todo es de verdad,
aún el sueño
yo quiero el formulario
sin errores
de ocho a dieciséis
por ventanilla
con sello de viajeros
que han andado
buscando tu caricia
en mi mejilla
tu orden, tu sonrisa,
hasta tu calma
tu beso, tu mirada
en una silla
y gracias gracias
vos
gracias nosotros
un día de comienzo y de portal
quizás la dimensión más conocida
del agua que ayer
llenó los cielos
para que el mundo
no transite tanto fuego.
quédate.
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